Asociación de Mujeres Eleanor Roosevelt La Asociación de Mujeres Eleanor Roosevelt es una organización no gubernamental, sin ánimo de lucro, de carácter laico, creada en el año 2008 de ámbito estatal y de carácter internacionalista.
  • ¿Cenicientas?

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    agosto 27th, 2012adminIgualdad

    Hubo una vez una joven muy bella que no tenía padres, sino una terrible madrastra con dos hijas muy feas. La madrastra la obligaba a hacer los trabajos más duros de la casa, y como sus vestidos estaban siempre manchados de ceniza, todos la llamaban cenicienta. Un día llegó el Gran Baile del Reino.

    Hubo una vez tres jóvenes valientes y luchadoras, que se subieron a un barco, y llegaron a Londres, donde se disputaban los Juegos Olímpicos, para participar en la competición de Elliot 6m. Eran Tamara Echegoven, Sofía Toro y Ángela Pumariega.

    Llegó el día del baile para Cenicienta y la madrastra no le dejaba ir, pero de repente apareció un hada, que con una varita mágica la colmó de un elegante vestido y una carroza que la llevó al baile. Pero llegaron las doce y Cenicienta tuvo que abandonar apresuradamente el baile, olvidándose un zapato. El príncipe mandó recorrer todo el Reino para encontrar a la joven portadora de ese zapato, y finalmente la encontró. Era la bella cenicienta, que se casó con el príncipe y vivieron felices para siempre.

    Mientras tanto las jóvenes regatistas disputaron una a una todas las pruebas de Match Race femenino… Y ganaron. Y consiguieron la que sería la tercera y última medalla de oro para España en uno juegos olímpicos en los que esta delegación tuvo, sin duda, nombre de mujer en su medallero.

    Supongo que estarán ustedes asombrados intentando explorar cual es la relación entre estas dos historias, y le remito al mismo asombro con el que muchas mujeres leían la noticia publicada el día 12 de agosto en el periódico “El Levante” “ El oro para las cenicientas del mar”.

    Sin duda hay un punto común en ambas historias, puesto que el final es feliz en cada una de ellas y en ambas son mujeres las protagonistas. Pero, desde luego, hay una enorme diferencia entre el cuento de hadas adaptado por los hermanos Grim y la realidad marina disputada en la brava bahía de Weimuth. En este caso, no había una hada mágica que tocara a las protagonistas de la segunda historia, ni un príncipe encantador esperándolas a la orilla para pedirles matrimonio, sino tres mujeres enfrentándose al mar y una medalla oro por la que valía la pena hasta el último esfuerzo de cada una de ellas.

    Y seguimos preguntándonos porque se las califica de cenicientas, y es nuestro bolígrafo feminista el que nos anima a escribir estas líneas dirigiéndonos a usted, Sr. director del periódico “El Levante” para pedirle una rectificación pública por adjetivar de manera tan poco acertada una situación que se merecía toda la admiración que pudiéramos depositar en aquel momento en el deporte español. Decía Sofía Toro que el oro es “fruto del trabajo, del entrenamiento y de la ilusión” Cuatro años de trabajo plasmados en un metal, en un podio y en un himno que ese día sonaba en su honor.

    Aficionados al deporte, y otros que no lo son tanto, reconocieron la lucha constante de esas mujeres, que llegaron a lo más alto representando a nuestro país. Y llegaron a lo más alto con su trabajo diario y su atrevida constancia. Ellas no necesitaron nunca un príncipe que las esperara, se bastan y se sobran ellas solas para alcanzar el podio, para ganar una medalla, para elevar al deporte español a la categoría de oro, a lo más alto, y para recordar a todas las mujeres que el deporte no es cosa de hombres, que nosotras también somos personas fuertes y luchadoras, que en condiciones de igualdad ponemos todas nuestras fuerzas en algo que, por fin, alcanza el rango de normalidad, cuando hace mucho tiempo que debería de serlo. Todos y cada uno de los países llevaron mujeres en sus delegaciones a los juegos olímpicos, y no todas ganaron, pero estas tres mujeres si lo hicieron.

    Mujeres luchadoras, mujeres ganadoras que no han sido, ni serán nunca cenicientas.

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